El estar bien con lo que haces.
Llevo varios día sintiéndome bien con lo que hago. Mi tarea vital, mi trabajo con la gente en las clases de Yoga, los masajes, mis encuentros con mi gente, mi hija, mi mujer, mi perro me hacen estar vivo.
Todo ello también lo llevo al huerto. La semana pasada en la feria de Biocultura alguna de las muchas personas interesantes que me encontré me dijeron que si es posible que algunos de los escasos productos dados por la tierra, atenazados por insectos y otros moradores será porque llevaba mis pequeñas frustraciones a él, y como el huerto tiene su alma, pude transmitir esa tristeza y frustración . La verdad es que creo firmemente en estas cosas y ayer tuve una agradable experiencia con mi hija en el huerto, que me izo ver que esto es lo quiero, no importan tanto lo que obtengas sino como lo obtengas.
Comencé hacer acopio de materiales para la siembra. Y ya estoy dejando las cosas preparadas para la próxima siembra. He plantado algunas matitas de cardo o alchachofas, la verdad es que no tengo muy claro que son, pero pude entretenerme y me dio mucha vidilla el hacerlo. Mover el compost e incorporar algo de tierra para rehacer algún maltrecho bancal, coger y seleccionar algunas semillas y sobre todo y mientras Eugenia jugaba con los caracoles y disfrutaba llevándola en carretilla, pasó la mañana en la que pudo estar en el cole pero sin embargo doy fé que tubo unas experiencias maravillosas, irrepetibles, únicas, que desde luego nunca iría a tener en un cuarto aséptico lleno de cosas de plástico y de sintexis sin ver el cielo y oler el mundo, y yo desde luego también lo disfruté con ella.
Que bien cuando la vida resuena.
Fuente: Diario de un Hortelano

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